En casa, de toda la vida, se ha comido tomate frito de bote así que siempre fui feliz comiéndolo y preparando recetas con él, pero un día, no hace muchos años, me pusieron delante un plato de papas fritas, huevos fritos y una montañita de algo rojo que no me atreví a preguntar que era, pero que bueno estaba, nunca lo olvidé. Con el tiempo me contarón que era tomate frito casero con cebolla y pimiento y sin triturar por eso se mantenía tan firme en su sitio, y desde entonces creo que se ha convertido en mi comida favorita. Esa misma salsa la trituro o la paso por el pasapurés y es magnifica para platos de pasta, de carne,...
Ingredientes:
- 3 kg. de tomates
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 cucharada de sal
- Aceite
Preparación:
Lo primero que tenemos que hacer es escaldar los tomates para que nos sea más fácil pelarlos de ,de modo que ponemos agua a calentar a fuego fuerte y cuando empiece a hervir metemos los tomates durante 1 minuto, los sacamos del agua y los pelamos. Los partimos por la mitad para limpiarlos bien sacándoles las pipas y todo el jugo. Se trocean y se ponen en una sartén con un chorro de aceite, el azúcar y la sal. Van a ir soltando agua así que vamos a tener que estar constantemente sacándosela, cuando dejan de soltar agua estarán listos, entonces tenemos que triturarlo para que nos quede una salsita homogénea y sin grumos. Si queremos un tomate frito más fino y liso lo pasamos por el pasapurés.
Fuente de la receta: propia
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada